En NON UNOM ayudamos a todas las Víctimas de Violencia Doméstica en Mallorca, independientemente de su sexo, edad, etnia u orientación sexual.
Para nosotros, TODAS las Víctimas son Importantes
La violencia doméstica es un patrón de conducta coercitivo y controlador que puede incluir el maltrato emocional, el maltrato psicológico, el maltrato físico, el abuso sexual, y/o el abuso financiero. Es el resultado del hecho de que una persona se siente con derecho a tener poder y control sobre su pareja o los miembros de su familia y de su elección de usar comportamientos abusivos para lograr y mantener ese poder y control.
La violencia doméstica es un delito generalizado que pone en peligro la vida y que afecta a miles de personas en España, y especialmente en Mallorca, independientemente de su edad, género, estatus económico, raza, etnia, capacidad, religión, orientación sexual o educación. El patrón de comportamiento de maltrato está diseñado para hacer que la víctima dependa de la persona maltratadora, y deja a la víctima asustada, confundida e insegura sobre su capacidad para sobrevivir, financieramente o de otro modo, por su propia cuenta.
Es el tipo de abuso quizás más fácil de reconocer, ya que muestra claramente una conducta violenta, que puede caracterizarse por golpes, empujones, arañazos, de la persona que abusa hacia la víctima.
También pueden darse situaciones de amenazas o agresiones con armas u objetos pesados y peligrosos.
Esta es una situación que implica un gran riesgo para la persona que la sufre, ya que está en juego su integridad física y a veces incluso su vida.
Este tipo de violencia doméstica puede a veces ser más sutil que el abuso físico, pero puede llegar también a extremos altamente peligrosos.
La autoestima y la integridad psicológica de la víctima pueden resquebrajarse hasta el punto de que ella misma ejecute acciones que la coloquen en situaciones límite.
Se da a través de acciones tales como la humillación, la burla, la crítica constante, la intimidación, gritos. Aislando a la persona, no dando ningún valor a lo que la otra persona piensa, dice o hace.
El engaño, los celos patológicos y el control sobre todo lo que la otra persona hace son también manifestaciones de violencia psicológica.
La persona que ejerce el abuso se vale de dejar a la víctima sin acceso a recursos económicos, para que de esa forma tenga que depender completamente de ella, y eso le permita mantener la relación de abuso.
Ocurre cuando el abusador no permite que la otra persona trabaje y reciba un salario, o interfiere en su entorno de trabajo dificultando su desempeño, o no le permite estudiar ni capacitarse, ni tener acceso a las cuentas bancarias.
También se dan casos de abuso económico en el que se le esconden los bienes de la familia a la víctima, se crean deudas en su nombre o no se les provee de la pensión alimenticia a los miembros de la familia.
El acoso tiene lugar cuando la persona que abusa no tiene límites para estar permanentemente tratando de controlar a la otra persona, la persigue, la vigila, no se retira cuando se le pide que lo haga, le revisa y controla llamadas telefónicas, mensajes, etc.
Se da cuando la situación de violencia llega al ámbito de la intimidad y se observan conductas de violación, de obligar a la víctima a tener sexo, o a usar pornografía sin el consentimiento de la otra persona.
Otras manifestaciones son obligar a la otra persona a tener sexo en momentos en que se encuentra vulnerable física o psicológicamente, por enfermedad, por haber dado a luz recientemente, por estar de duelo, por ejemplo.